Una nueva edición del Encuentro Gastronómico Bioceánico Hispano Latino de Gastronomía (Enbhiga) se realizó en Río Negro, a 1400 metros sobre el nivel del mar, en la Meseta del Somuncurá.

(Cuatro Caminos) Productores rurales, chefs y medios de comunicación se unieron nuevamente para generar una herramienta de difusión turística, esta vez en la región más austral de la provincia de Río Negro (Patagonia Argentina).

La organización de Enbhiga contó en esta oportunidad con la experiencia, conocimiento y logística que aportó la Cooperativa de Turismo Valcheta Alen, un emprendimiento autogestivo que desde hace más de diez años realizan un trabajo turístico pero también comunitario y solidario.

Los integrantes de Turismo Valcheta Alen recorren la meseta llevando viajeros en los meses cálidos de primavera y verano, pero además, durante la época de clima hostil, acompañan a las pocas  familias que se distribuyen a lo largo y ancho del vasto territorio.

Estos componentes hicieron que Enbhiga Experiencia Zugún Curá significara para los participantes aprender a reconocer la belleza en un lugar al que no se accede con facilidad,  que hay que aventurarse y abandonar todo confort para deslumbrarse y comprender cuál es la cultura en la Patagonia profunda.

 

La experiencia de subir a la meseta

El viaje se inició en la localidad de Valcheta, ubicada sobre la ruta Nacional 23.  Utilizando camionetas 4 x4 se recorrieron los 130 kilómetros de distancia que separan a la urbe del refugio El Puntudo, cuyo nombre hace honor a uno de los pocos cerros que se encuentran en el lugar.

A pesar de la poca distancia, el recorrido duró seis horas reloj. Los primeros 70 kilómetros se recorrieron por camino consolidado, atravesando los parajes Chanquin, Macachin y Chipauquil. A partir de este último punto comienza  el  Área Natural Protegida Meseta del Somuncura y también comienza una travesía a paso de hombre por una huella rocosa, a pesar de que ese camino figura como la ruta provincial número 60 en los mapas físicos o digitales.

Al llegar al refugio- una construcción de piedra – el calor de la chimenea nos abrazó y comenzó el despliegue gastronómico  a cargo de los chefs Carlo Puriccelli (Cipolletti) y Julián Romero (Choele Choel) quienes tuvieron el desafío de elaborar platos originales a base de carne de guanaco; chivo y cordero, la producción tradicional de la zona.

 

Turismo comunitario: abrazar lo propio

El turismo es más que paseos. Más que descubrimientos, inclusive mucho más que turistas. El Turismo puede tener también un carácter solidario y comunitario.

“En temporada hacemos salidas con turistas y fuera de temporada recorremos la meseta visitando a los habitantes aportándoles el gas, la leña, ropa o lo que necesiten. Nuestra cooperativa es rural comunitaria”, cuenta Andrea Rinne, integrante de la Cooperativa de Turismo Valcheta Alen.

Ella, junto a otras  doce personas construyen Experiencia Zugún Curá (piedra que habla en Mapudungun), una travesía por uno de los lugares más despoblados de la Patagonia, donde se concentra la belleza de la estepa y la vida rural.

Andrea es cocinera, guía baqueana, chofer, entre muchas otras funciones. “Acá tenemos que saber  de todo un poco, porque al ser tan grande las distancias, pueden pasar distintas situaciones”, nos cuenta.

Cuando los integrantes de la Cooperativa suben a la meseta lo hacen en caravana, porque además de pasajeros deben llevar generadores de luz para el refugio,  leña para los pobladores  -porque en esa zona no hay árboles-, víveres, ropa de abrigo y cama, entre  otros.

La voz de Andrea se llena de luz cuando menciona a la Meseta. “Para mí lo es todo. Es un Área Natural Protegida a la que defiendo muchísimo, cuando vienen turistas les explicamos que debemos respetar todo, lo que encontramos, lo que vemos , la flor la fauna, las lagunas los cerros, todo”.

Mirar al turismo desde el respeto

“Nosotros no debemos adaptarnos al visitante, el visitante se debe adaptar a lo que son los usos y costumbres de cada una de las localidades”, dice Andrea Chazarreta, Subsecretaria de Turismo de la Municipalidad de Valcheta, donde se ubica gran parte de la meseta.

Según la funcionaria, la región llega a recibir hasta cuatro mil 500 visitas en una año, especialmente entre los meses que presentan mejores temperaturas ambientales, de septiembre a marzo, con algunos agregados en vacaciones de invierno (julio).

“Lo que la gente busca es aire libre y  recreación -especialmente familiar- y lo que hacemos es acompañar las propuestas de los distintos emprendedores locales”.

En toda la región de la Línea Sur en la provincia de Río Negro, existen dos cooperativas de Turismo Rural y Comunitario, una es Turismo Valcheta Alen y la otra Ayufin Mapu de Ingeniero Jacobacci. Ambas cumplen el mismo rol social y se nuclean en la Asociación Civil Turismo Región Sur. Precisamente, en Ingeniero Jacobacci se realizará el próximo Enbhiga (ver aparte)

¿la llegada de turismo no genera resquemores en los habitantes de la zona?, le consultamos desde Cuatro Caminos

“Si, por eso debemos trabajar conjuntamente o acompañar a los productores de la zona, que  estén atentos e informados, porque eso genera un vínculo y debe ser un buen vínculo entre los visitantes que lleguen,  porque quizás en el camino el visitante va a ver gente, personas que muy a menudo no se comunica al exterior. La clave es que el visitante se adapte, comprenda las situaciones de cada familia que vive en la zona”

“Debemos poner en valor lo que son las costumbres de cada familia, que viven durante todo el año en Meseta del Somuncurá”, concluyó.

Infinito 

Pasar una noche en el refugio El Puntudo, en lo más alto de la Meseta, fue encontrarse con risas alrededor de una chimenea; el mate y la picada; la amabilidad de los guías y organizadores de Enbhiga; una cena en tres pasos exquisita.

Pero también fue encontrar en el exterior la inmensidad de una noche cerrada, marcada por una oscuridad absoluta, sin una sola referencia lúmínica en el horizonte ni en el cielo. Fue dormir al abrigo de mil frazadas, con la tranquilidad que solo el silencio del campo  te puede brindar.

Fue hacer caminatas únicamente siguiendo  huellas, porque alejarse del camino puede representar una remake de Hansel y Gretel sin final feliz. La meseta es la posibilidad de perderse en un territorio donde sólo el ojo adiestrado puede reconocer las diferencias entre silueta y silueta; entre arbusto y arbusto;  entre una pirca y otra pirca.

La Meseta del Somuncurá es la definición de la aventura, el lugar para hacer un viaje introspectivo, donde relajarse es la única opción posible; donde perderse para encontrarse con uno mismo.